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Colectivismos

Dictaduras de la mayoría: Lo inaceptable de lo irracional

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Tomémonos un momento para repasar el estado actual de las cosas, un momento para observar la situación presente. Revisemos que encontramos al mirar nuestro sistema político, y mas aun, a nuestros cientistas sociales.

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Oscar Mario Tomianovic Parada

Estudiante de Ciencias Políticas, Co-fundandor de “Boletín Libertad” y coordinador local de Estudiantes por la Libertad


Pregúntele a cualquier persona, sea o no instruido en ciencias sociales, lo siguiente: ¿Es aceptable una ley que proviene de un dictador? Inmediatamente le dira que no. Seguidamente pregúntele: ¿Y lo es la de un monarca? Aquí la situación se complica, pero solo en apariencia. Por cuestiones prácticas supondremos que se nos responde, por cuestión de que el rey no ha sido “elegido por una mayoría”, que no. Luego pregúntele: ¿Y si la misma norma fuese aprobada por una asamblea, parlamento, comité, seria aceptable? De sus labios saldrá con rapidez y de forma automática un esperanzador “¡Pero claro! ¿Cómo no podría serlo?”. Por ultimo, pregúntele lo siguiente: ¿Por qué?

De repente la emoción se corta, la presión sanguínea aumenta y la visión se nuble. “¿A que se refiere con eso? Es obvio que porque una mayoría asi lo quiere? Aunque…bueno, también dependería de la ley que usted quisiera promulgar.” nos responderían. No hace falta mayor perspicacia para notar que algo anda mal. Esta falta de fundamentación, carencia de objetividad, demuestra perfectamente el estado actual de las cosas: Una situación donde la simple mayoría, el ironico “dos lobos y un carnero decidiendo que cenar”, es capaz de imponer casi cualquier cosa. Como un cangrejo, vayamos de atrás para adelante, desmontando esta farza.

Supongamos que quisiéramos proponer algo en apariencia burdo: Prohibir la exhibición de la horrible pintura de un artista desconocido, que apenas gana relevancia debido a la moción de censura que se la interpela. Todos, excepto el; el creador, el artista, parecen estar de acuerdo. “La mayoría asi lo quiere” nos diran. Perfecto, responderemos, ¿Y eso que? ¿Que relación existe entre que una multitud, que se esconden y despersonifican detrás de la palabra mayoría, desaprube algo y que otra deba dejar de hacer algo que, no lastimando mas que la sensibilidad de algún trasnochado, no perjudica a nadie? ¿Por qué no puede ser al revés? Ser el artista el que censure a todos los demás. “¡Eso seria una dictadura! ¿Acaso no te das cuenta?” Si, me doy cuenta perfectamente, asi como me doy cuenta de que la otra situación es, igualmente, una dictadura: la dictadura de las mayorías. 

Verán, no podemos justificar algo recuerriendo al vago concepto del “bienestar común” o “deseo de la mayoría”. ¿Por qué no? Creo que la mejor pregunta es ¿Por qué si? Siempre que pregunto aquello recibo la misma vacia respuesta: “Asi funciona la politica”. Es ese relativismo, esa falta de fundamento, misma que los lleva a decir, en pocas palabras “lo hecho, hecho esta” es todo lo que esta mal en nuestros días. Pero continuemos analizando la cuestión. Sobre el por que no, se reponde fácilmente: La idea misma de un bienestar común presenta al hombre como un ser sacrificable, que debe ser inmolado por otros, o si preferimos, que los intereses de unos valen mas que los de otros. Lo perverso de este planteamiento es que vemos al hombre ya no como un ser con valor por si mismo, con derecho a ser feliz o siquiera a intentarlo. Al contrario, el panorama se convierte en el siguiente: Ver al hombre como un ser sin valor, a menos que este en lado correcto, el mayoritario, con derecho a ser medido como un número. “Uno, dos, tres…mil. Lo sentimos, perdió por un voto, no alcanzo mayoría”. Luego de realizar el absurdo, preguntémonos, dando por sentado que es esta cuestión de “ser mayoría” o constituir el “verdadero interés” de esa mayoría, ¿puede una mayoría votar por aniquilar a la minoría? No entremos en detalles, simplemente planteémonos este detalle sin hacernos los desentendidos…ya ha sucedido en el pasado. “Existen tratados que lo prohíben” podrían respondernos con sencillez. ¿Un pedazo de papel es lo que, en ultima instancia, da valor al hombre? ¿Podria una mayoría abrogar dicho tratado? Y si no, ¿Por qué no? Exacto, porque no hemos sabido fundamentar correctamente ni buscar en el lugar adecuado. El que no se pueda legitimar el aniquilamiento del hombre por el hombre apelando a mayorías es la prueba fehaciente de que una mayoría no legitima nada, de que inconsistencias con dicha idea.

Entonces, ¿Por qué una simple mayoría puede decidir si voy a una guerra, si puedo comerciar, como tengo que dirigirme a una persona, pero a la vez no puede legitimar algo como el asesinato? Creo que es porque aun nos queda una pizca de racionalidad para reconocer la verdad del asunto: Una mayoría como tal no legitima nada, absolutamente nada, cuando trata de imponer carga alguna sobre los hombros del individuo. Y es que llevada a sus ultimas consecuencias, si una mayoría es lo que legitima, nada puede escaparse a esa lógica, ni siquiera las mas disparatadas ideas, la historia lo confirma, el proponer que sea una mayoría la que ratifique la idea de que aquello es correcto es la prueba. 

Se me dice que la mayoría es la que dispone. Cuando pregunto el por qué, nadie responde. Pareciera debemos simplemente aceptarlo. ¿Por qué una idea, cuando se le suma el apoyo de una o dos personas, se torna automáticamente valida y debemos todos resignarnos a sufrir las consecuencias? 

¿En que puede descansar, pues, la libertad del hombre si no es en la relatividad de las mayorías? Descansa en su propia naturaleza, en aquello que no se le puede arrebatar ni con todo un mundo conspirando en su contra, ni con todas las gentes vociferando que poseen las colectividades necesarias. Solo una sociedad donde el hombre vive para si mismo y no para mayorías, o minoría distinta de si mismo, puede ser digna de llamarse libre. En el modelo de las mayorías, basta la mitad mas uno, si es que queremos ser consecuentes, apruebe una insensatez. En el modelo que antepone la libertad contra cualquier atropello basta con que un hombre se oponga, para frenar la irracionalidad de los hombres masa. Si las leyes han de exisitir, estas han de estar sometidas al principio de universalidad, pero esto no es recurso suficiente. “Todos pueden esclavisarse unos a otros” es una ley universal en su alcance, y aun asi la rechazaríamos. Solo acompañado del intransigente respeto al individuo, respeto que descansa en su condición de ser que posee su razón, su cuerpo y lo que con el modifica de la naturaleza, logramos el ideal de justicia, legitimidad y racionalidad. Que nadie, llamándonos ilusos, nos convenza de lo contrario. 


Esta publicación expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente representa la posición de Students For Liberty Inc. En el Blog EsLibertad estamos comprometidos con la defensa de la libertad de expresión y la promoción del debate de las ideas. Pueden escribirnos al correo [email protected] para conocer más de esta iniciativa

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