Desigualdad estructural, backlash y el futuro de las mujeres en el mundo 

Foto: EL Mundo – Las tradwives vuelven a los roles tradicionales de los años 50. Getty 

En la primera parte de este artículo, analizamos la brecha de derechos a escala global, el desmantelamiento de libertades en casos extremos como Afganistán y la teoría del backlash, la reacción política y social de rechazo que se activa cada vez que las mujeres conquistan espacios de poder e independencia.

Hoy, esa contraofensiva cultural ha encontrado un vehículo idóneo en el mundo digital. En el marco de la cuarta ola feminista, el backlash ya no solo se libra en parlamentos o tribunales, sino en las pantallas de millones de personas a través de narrativas que romantizan el retorno a los roles de género tradicionales.

El fenómeno Tradwife: La romantización de la subordinación 

En el marco de la denominada cuarta ola feminista, el backlash ha encontrado un canal idóneo en la cultura digital a través de las tradwives (esposas tradicionales), creadoras de contenido que promueven el retorno a los viejos roles de género. 

En el artículo “Tradwives: la reacción femenina a los avances feministas de la cuarta ola”, las investigadoras Rosa Márquez y María Martínez Sánchez analizan este movimiento no como una simple elección personal, sino como un backlash o contraofensiva frente a los avances de la cuarta ola feminista. Las autoras sostienen que, al performar una feminidad sumisa articulada en torno a los deseos masculinos, estas creadoras de contenido reproducen un ideario que se vincula estrechamente con la oposición política de grupos conservadores y con la manosfera en internet (Márquez y Martínez, 2025). 

Las tradwives se encargan de construir la narrativa de que la independencia laboral ha hecho a las mujeres infelices o solitarias, vendiendo que el modelo tradicional es mejor para su bienestar. Romantizan un pasado irreal donde las relaciones de pareja y la familia eran perfectas y armoniosas, y convencen a parte de la población de que los derechos de las mujeres y la libertad que se les ha otorgado están “destruyendo a la familia, arruinando la infancia o acabando con la civilización”, o bien que la igualdad de género debilita a los hombres, causando una “crisis de masculinidad” que se resuelve mediante la sumisión femenina.

Aunque estas comunidades llevan años gestándose, la tendencia ganó un fuerte impulso político tras la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA (TPUSA) en inglés Women ‘s Leadership Summit de Turning Point USA,  celebrada en junio de 2026 bajo la dirección de Erika Kirk. Turning Point USA es una organización política de la derecha dura conservadora en Estados Unidos, fundada por Charlie Kirk. Se dedica a la movilización de mujeres conservadoras, promoviendo roles de género bíblicos, la subordinación conyugal, el rechazo al feminismo y la difusión de visiones del nacionalismo cristiano.  Es el organizador principal de la cumbre y sirve de puente para transformar una tendencia que comenzó como una estética o estilo de vida digital en una agenda política estructurada.

En dicho evento se llegaron a defender propuestas como el household voting (voto por hogar), donde cada hogar tendrá un voto único y que sólo podrá ejercer el esposo o un familiar varón, calificaron al feminismo como una mentira y se reivindicó la subordinación femenina. 

En el área de expositores de la cumbre se congregaron diversas organizaciones e iniciativas alineadas con el conservadurismo y el estilo de vida tradicional. Entre las instituciones presentes destacaron American Heritage Girls (organización presentada como alternativa conservadora a las Girl Scouts), diversos grupos antiaborto encargados de repartir material informativo y la propia Turning Point USA (TPUSA). La presencia de una oposición a este ideal no tuvo espacio dentro de la cumbre y se redujo a manifestantes de izquierda que se concentraron en las afueras del evento (Fugardi, 2026).  

No obstante quiero resaltar que así como se señaló en la parte I, identificarse como conservador o valorar la vida familiar no implica automáticamente respaldar al movimiento tradwife, sino que los movimientos anti-derechos pueden escudarse bajo esta narrativa.

Estas ideas fueron defendidas  por ponentes como la influenciadora tradwife Savanna Faith Stone  (quien aboga abiertamente contra el sufragio femenino) y por asistentes entrevistadas por CBC News, entre las cuales una afirmó “Estaría bien ceder mi derecho al voto porque sé que mi esposo me representaría bien”. Asimismo, la crítica al feminismo y la subordinación conyugal fueron defendidas principalmente por la oradora Millicent Sedra sostuvo que “el feminismo le mintió a las mujeres jóvenes sobre el matrimonio”, la pastora Noleen Sedra declaró que “la sumisión no es algo que suprime a la mujer, la sumisión es empoderadora porque refleja la imagen de Jesucristo” tras tildar al feminismo de “culto a la muerte demoníaco y satánico”, y Savanna Stone lo calificó como “un movimiento financiado por la gente más rica y malvada con el objetivo de destruir el matrimonio y la familia”. 

En el artículo “Nostalgia, precariedad y política: lo que revela el fenómeno tradwife” publicado en Diálogo Político, se cita a la especialista Annie Kelly para señalar que la popularidad de las tradwives nace a partir de frustraciones materiales y sociales. La pobreza, la dificultad para conciliar la vida personal y las exigencias del mercado provocan un desencanto con la modernidad y hacen que el escenario de una mujer independiente sea hostil, haciendo atractiva una vida doméstica que parece ser más sencilla y estable. 

Al ser en Estados Unidos, desde la mirada internacional tiene repercusiones fuertes. EE.UU es el epicentro al conectar el patriarcado bíblico y el poder político con plataformas masivas conservadoras. A nivel internacional, el fenómeno trasciende las redes sociales, busca erosionar la autonomía femenina, influye en la Generación Z donde el 30% de los hombres exige la obediencia conyugal y alimenta las narrativas de la extrema derecha global contra los avances del feminismo (Gómez, 2026).

La paradoja de las Tradwives

Existe una profunda contradicción con el fenómeno tradwife. La mayoría de las creadoras que promueven la dependencia económica lideran empresas, firman patrocinios de marcas, facturan ingresos propios e incluso algunas ni siquiera están casadas. Promover la renuncia profesional mientras se ejerce una carrera digital lucrativa resulta, cuanto menos, paradójico.

No obstante, el problema de fondo no radica únicamente en la incoherencia de rechazar la independencia económica mientras se vive de ella, sino en presentar como ideal una elección que ellas solo pueden sostener gracias a su propia autonomía financiera. La vida doméstica que comercializan en redes no es resultado nada más de la subordinación, sino de negocios propios  que les otorga el capital necesario para aparentar el retiro del mercado laboral. Así, la supuesta rendición al modelo tradicional se convierte en un privilegio de consumo inaccesible para la mayoría de las mujeres. 

Esta dinámica evoca la distopía de El cuento de la criada (The Handmaid ‘s Tale), de Margaret Atwood. Pues este libro nos ubica en un Estados Unidos donde luego de una revolución se establece un gobierno teocrático y totalitarista llamada la República de Gilead. Antes de esta revolución, Serena Joy era una conocida activista ultraconservadora y celebridad de la televisión. También promovía discursos que defendían el retorno de la mujer al hogar, la subordinación al marido y la devoción religiosa. 

Sin embargo, cuando se funda la República de Gilead, el sistema aplica sus propias reglas de forma estricta, pues a Serena también se le prohíbe leer, escribir, trabajar o tener bienes. Pasa de ser una líder con voz pública a una esposa recluida en su casa, dedicada a la jardinería y al tejer, atrapada en el sistema que ella misma impulsó. Y esto sin duda nos refuerza que ser parte del sistema no te hace estar a salvo de él, promover la restricción de derechos mientras se goza de ellos no elimina la condición de mujer dentro de una estructura coercitiva, tarde o temprano la pérdida de autonomía afecta a todas.

La postura feminista no juzga la decisión individual de dedicarse al hogar, lo que se cuestiona es la pretensión de convertir esa elección en un mandato normativo o en una agenda política que busque limitar el voto o la independencia del resto de las mujeres. Es decir, el feminismo tiene como principal objetivo la igualdad de género, siendo esto así un mundo donde cada quien sea capaz de elegir y tomar sus propias decisiones (como votar) estaría dentro de este objetivo. Por lo tanto lo que se cuestiona no es la elección de que una mujer pueda ser ama de casa, si no la intención de querer que esta no sea algo electivo y no una imposición.

Contrarrestar el retroceso de los derechos de las mujeres: El camino hacia la igualdad 

Para esto, ONU Mujeres recuerda la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, el plan global adoptado por 189 gobiernos en 1995 durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, el cual se centra en distintas áreas como el empleo, la participación política, el fin de la violencia contra las mujeres, entre otros temas. En 2025 se cumplieron 30 años de esta declaración, un año clave, ya que cada cinco años los países evalúan qué se está haciendo o dejando de hacer en cada área. De esta manera, todas las personas tienen la posibilidad de valorar tanto los avances como los obstáculos que dificultan la consecución de la igualdad de género en su país. Estas revisiones mantienen vigente el progreso y dan visibilidad a la urgencia de la igualdad de género. 

Entre los principales logros impulsados por esta plataforma, destacan la promulgación de 1583 leyes contra la violencia de género en 193 países, la capacitación de los cuerpos policiales en más de 100 naciones para brindar atención adecuada a las personas supervivientes y el fortalecimiento del empoderamiento económico femenino mediante reformas legales orientadas a erradicar la discriminación laboral en comparación con los hombres. 

Para abordar estos desafíos, ONU Mujeres establece como prioridades urgentes impulsar la inclusión digital, erradicar la pobreza extrema y asegurar la paridad en la toma de decisiones políticas. Paralelamente, se exige tipificar la violación basándose estrictamente en el consentimiento y erradicar la violencia digital. Asimismo, resulta indispensable garantizar financiamiento a largo plazo y protección para las defensoras de derechos humanos y resguardar la salud sexual y reproductiva en crisis humanitarias.

No se trata solo de Mujeres

Las mujeres y niñas representan poco más del 50% de la población mundial, lo que significa que alcanzar la igualdad de género no es un objetivo aislado, sino la condición indispensable para cumplir la Agenda 2030. Sin la plena participación e integración de las mujeres, metas fundamentales como la erradicación de la pobreza extrema o la mejora de los sistemas de salud pública resultan matemáticamente inalcanzables. De hecho, ONU Mujeres advierte que el cumplimiento global de la Agenda 2030 está en riesgo debido a que los avances en el ODS 5 (Igualdad de género) se encuentran estancados y amenazados por un retroceso generalizado de los derechos de las mujeres.

Asimismo, la evidencia demuestra que las fallas sistemáticas en los sistemas judiciales y la falta de diligencia estatal debilitan el Estado de derecho. Por otro lado, la escasez de datos estadísticos de género sólidos y los recortes presupuestarios a los institutos de estadística invisibilizan el problema e impiden formular políticas públicas efectivas para combatir la violencia. 

Ante este panorama, queda claro que las conquistas históricas no han sido concesiones espontáneas de los gobiernos. Nadie va a luchar por los derechos de las mujeres si no lo hacen ellas mismas. Ningún avance histórico ha sido una concesión espontánea, el derecho a trazar el propio destino se defiende ejerciéndolo, no cediéndolo. Por ello, la respuesta frente al backlash global exige seguir alzando la voz, ocupar activamente los espacios de representación y toma de decisiones y mantener una postura firme e incómoda ante cualquier intento de retroceso. 

Referencias

Atwood, M. (1985). El cuento de la Criada (7th ed, Vol). Confederación Sindical Solidaridad Obrera. https://www.solidaridadobrera.org/ateneo_nacho/libros/Margaret%20Atwood%20-%20El%20cuento%20de%20la%20criada.pdf

CEPAL & ONU Mujeres. (2026, Marzo 5). Acceso a la justicia para mujeres y niñas en América Latina y el Caribe. CEPAL. https://www.cepal.org/es/publicaciones/86000-acceso-la-justicia-mujeres-ninas-america-latina-caribe

Gómez, Á. (2026, Abril 29). Ellas hoy – Tradwives: ¿las redes impulsan la vuelta de la “mujer tradicional”? France 24. https://www.france24.com/es/programas/ellas-hoy/20260429-tradwives-las-redes-impulsan-la-vuelta-de-la-mujer-tradicional

Márquez, R. Sanchez, M.M. (2025, Junio). Tradwives: la reacción femenina a los avances feministas de la cuarta ola. Research Gate. Retrieved Septiembre 8, 2026, https://www.researchgate.net/publication/393143722_Tradwives_la_reaccion_femenina_a_los_avances_feministas_de_la_cuarta_ola

ONU Mujeres. (2025, Marzo 6). Uno de cada cuatro países notifica un retroceso en los derechos de las mujeres en 2024. ONU Mujeres – Por y para todas las mujeres y niñas. https://news.un.org/es/story/2026/03/1541210

Ruíz, Y. (2026, Septiembre 2). Tradwife: Redefiniendo el rol tradicional femenino. Diálogo Político. https://dialogopolitico.org/agenda/opinion-agenda/nostalgia-politica-fenomeno-tradwife/

Fugardi, R. (2026, Agosto 21). ‘Submission is empowering’: Erika Kirk’s TPUSA demands fewer choices for women. Southern Poverty Law Center. https://www.splcenter.org/resources/hatewatch/erika-kirk-tpusa-women-leadership-summit/

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