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Ideal Libertad

Nuestra fatal arrogancia

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El elitismo y la creencia de poseer un conocimiento superior es de los más grandes defectos que actualmente tienen muchos militantes del liberalismo.

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Sebastian Ariel Citrea

Estudiante de derecho (UBA)
Coordinador local junior EsLibertad


Aunque se diga lo contrario, las formas importan. Y más importan cuando se trata del debate público. Un debate rápido, donde no siempre se llegan a captar todos los conceptos, pero si lo que se ve y cómo se comunica lo que se dice.

Así como un buen profesor no es aquel que más sabe sino el que logra que su alumno aprenda, lo mismo ocurre en el ámbito de la comunicación. No basta decir, también interesa el modo.

Otra cuestión es el hecho de creer haber alcanzado un conocimiento más allá de lo promedio. Estar por encima de los demás. Haber salido de la caverna. 

Uno de los más importantes conceptos que nos enseña el liberalismo es lo complejo que es el mundo y lo poco que sabemos de él. Esta idea no debería crear en nosotros un sentimiento de seguridad al saber que no sabemos si no todo lo contrario. ¿Cómo volvernos conscientes de nuestra ignorancia podría acrecentar nuestro ego? 

Estas ideas vienen aparejadas de un profundo autoritarismo. La sensación de creer que “El Pueblo” es ignorante o se equivoca, o incluso vota pensando en interés propio en detrimento de los demás, a muchos los lleva a criticar la democracia y abogar por su restricción -como lo es el voto calificado- o incluso, en casos extremos, apoyar dictaduras.

“En lugar de estar diciendo ¿Por qué diablos la gente no entiende lo que estoy diciendo? Es mucho mejor decir ¿Por que soy tan inepto para pasar el mensaje? ” – Alberto Benegas Lynch (h)

Como Popper entendió, las utopías necesariamente conducen a la violencia. Porque quien se cree iluminado, quien piensa que alcanzó la verdad, dejan de importarle los medios. El uso de la fuerza se vuelve válido, porque guiar a los otros hacia ese ideal de perfección social se vuelve una obligación moral. 

Personalmente creo que la democracia es un buen modo para alcanzar la libertad, siempre y cuando la participación real sea lo suficientemente directa y periódica. Este es el único modo para preservar los valores que tanto defendemos. Porque estos pueden ser impuestos temporalmente, se puede obligar a ser libre. 

Pero si la gente no tiene una convicción real en la  libertad, si no es una libertad legítima tarde o temprano desaparecerá, y el camino hacia el progreso será más lento y menos deseado. 


Esta publicación expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente representa la posición de Students For Liberty Inc. En el Blog EsLibertad estamos comprometidos con la defensa de la libertad de expresión y la promoción del debate de las ideas. Pueden escribirnos al correo [email protected] para conocer más de esta iniciativa

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