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Paz Amor y Libertad

Buenas prácticas socioeducativas en los diferentes espacios educativos

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¿Hasta qué punto las prácticas de la enseñanza tradicional pueden ser remasterizadas para una correcta consecución dialéctico – comunicativa de los saberes? ¿Cómo podemos lograr una correcta innovación en la transmisión del conocimiento? Son preguntas que desde hace más de un lustro nos hacemos desde Nexxos, una ONG que, desde los simulacros educativos, ha podido despertar el interés del estudiantado y docentes, en materia no solamente de creatividad pedagógica, sino también del efectivo y plausible logro de la interdisciplinariedad y una correcta asunción de roles que trascienden los típicamente transmitidos por las estructuras de saber tradicionales.


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Nicolás Pierini

1) Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política y el Profesorado y la Licenciatura en Geografía en la Universidad Nacional de Mar del Plata
2) Coordinador Senior. Director del Departamento de Estudios de Estudiantes por la Libertad Argentina para el período 2020-2021. Coordinador de Academia para Latinoamérica período 2021-2022


Así, desde la pregunta fundamental del cómo despertar el interés de cientos y miles de estudiantes de la ciudad de Mar del Plata, este pequeño juego de roles situado en los intersticios del Colegio Nacional de Mar del Plata, Dr. Arturo U. Illia, ha trascendido sus propias pretensiones, llegando a emerger como un actor clave de la planificación docente anual en Mar del Plata, Tandil, La Plata y CABA. De esta manera, entonces, es que este trabajo desarrolla la importancia de estas instancias de participación como menester de realización a diferentes escalas de participación estudiantil.

Introducción

Las críticas a las formas tradicionales de enseñanza y aprendizaje plantean la necesidad de idear avances en el encuentro de prácticas pedagógicas significativas, no centradas en la memorización de la información sino en el desarrollo de capacidades que contribuyan al desarrollo de las potencialidades individuales y grupales de los y las estudiantes. ¿Qué experiencias y contextos impulsan el aprendizaje activo y la motivación en estos actores? 

La educación de hoy se presenta como un espacio dinámico donde se deben generar actividades innovadoras que conllevan la idea de ruptura de las prácticas pedagógicas tradicionales y de cambios profundos en los modos de concebir el cotidiano escolar. En el devenir diario, la normalización de la actividad repetitiva se constituye como el mundo de desarrollo educativo imperante. No obstante, muchos y diversos pensadores y teorías, ponen en cuestión la tradicionalidad y optan por enunciar cambios en ese método.

En tal sentido, entonces, estudiantes y docentes nos planteamos la necesidad de confluir en ámbitos de encuentro de experiencias significativas que permitan el pleno desarrollo de las facultades psico-físicas, espirituales y generales de todos y cada uno de los partícipes miembro de la realidad educativa constitutiva del presente y el futuro de nuestro país. De esta manera, ante tamaño objetivo propuesto y, desde la inexistencia de un marco regulador o experiencias previas, los simulacros educativos planteados evolucionaron, necesitaron evolucionar y trascender sus formatos originales y sus marcos geográficos de actuación particulares.

Desarrollo

La escuela intenta constituirse en una comunidad de aprendizaje donde, además de los contenidos cognitivos, forma en valores éticos y morales, tales como la solidaridad, tolerancia, conciencia ambiental y respeto a la diversidad.  Sin embargo, parecería ser que educar en estos conceptos resulta ser más complejo de lo que se pensaba.  En ocasiones, estos temas pueden ser abordados desde la transversalidad y la interdisciplinariedad, de tal manera que permitan desarrollar destrezas y actitudes fuera del ámbito escolar. Efectivamente, una multiplicidad de propuestas se enuncian a modo de solución o alternativa al modelo establecido por la norma.

En ese sentido, resulta particularmente interesante pero, para nada excluyente, el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) como aplicación efectiva y generación de conocimiento in situ, con la relevancia del intercambio de opiniones como centralización fundamental de la diversidad comunicativo-educativa. Por otro lado, pero no por eso menos interesante, las teorías de García Hoz, de Robinson y de diversos pedagogos y cientistas de la educación nos acercan, como planteo general, el profundo cuestionamiento a la instancia evaluativa per se como situación apremiante que dista de ser representativa de lo aprendido y lo experienciado. Lo contingente, lo instantáneo y lo universal, se constituye como centro de la crítica, en donde se pone de manifiesto la necesidad imperiosa de considerar al proceso como evaluación y no a la instancia concreta como ésta. De esta manera, la labor del docente y la del alumno no quedan reducidas a una situación en particular, sino que se instituye el desarrollo diario, el intercambio, el error permanente y lo experienciado como significación evidente de lo necesario en términos educativos y de aprendizaje.

En efecto, también se resalta la vinculación necesaria entre lo individual y lo grupal como situaciones no excluyentes. La educación personalizada, la potencialidad de los talentos, virtudes, deseos y capacidades individuales, se enmarcan dentro del yo como  sujeto constituyente de un todo; del educando como sujeto individual y particular que necesita priorización en tal sentido pero con el complemento del grupo como experiencia personal y de generación de conocimiento. Asimismo, las miradas transversales y complementarias le permiten al docente estar en un constante dinamismo intelectual y recíproco, donde tanto educador como educando se benefician en un proceso mutuo y, en donde, quien está a cargo de brindar las herramientas necesarias para la generación de conocimiento, puede aplicar distintas estrategias de enseñanza: indagar diferentes fuentes, contrastar visiones y debatirlas con fundamentos, realizar proyectos de trabajo (o ABP), aprendizajes por descubrimiento (excursiones, visitas de campo, laboratorios) que permitirán en los alumnos obtener una mirada crítica de la realidad, cuestionar, intervenir acerca de las distintas decisiones políticas e individuales tomadas por el actor en ese momento y relacionarlas con otros conceptos propios de la disciplina o de otras con puntos de encuentro.

Es en este marco en el cual los debates sobre la realidad social y educativa se imponen como necesarios para la construcción de alternativas que permitan resolver los problemas de la realidad diaria. Así, el debate democrático se erige como la alternativa de discusión y generación de puntos de disidencia y concordancia que permitan resolver los mencionados inconvenientes actuales del sistema educativo. En este marco, no es se mera enunciación sino la opinión fundamentada la que permite encontrar esas aristas tan importantes para lo que queremos. Por eso mismo, la pregunta inicial dispara profundas reflexiones y pensamientos que, volcados en el habla, posibilitan la consecución del objetivo planteado.

En efecto, creo fervientemente que la realización de determinado examen sujeto a condiciones históricas e irrepetibles particulares no demuestra la aprehensión de contenidos sino la mera capacidad de resolver los mencionados instrumentos evaluatorios.

En el sentido anteriormente mencionado, si uno de los objetivos de los educadores es brindar mejores condiciones de aprendizaje, esto implicaría, entre otros, cambios en las prácticas evaluativas y en las relaciones con los alumnos, considerando la evaluación como un “proceso” parte del aprendizaje, pues incluye la construcción y reconstrucción del conocimiento. Evaluar según la perspectiva mediadora significa actuar para lograr que los alumnos se superen intelectualmente. Si logramos ajustar los métodos de evaluación a las estrategias didácticas podremos contestar el interrogante de si los métodos alternativos de evaluación impedirían rendir exámenes estandarizados. Motivando, respetando la diversidad y la evolución individual, el alumno podrá auto-regularse y auto-evaluarse, adquiriendo seguridad para afrontar distintas instancias de aprendizaje. Aprendizaje y evaluación interactúan en el mismo proceso estableciendo relaciones de carácter recíproco.  

Juan Álvarez Méndez (1990) señala que “en la medida que la enseñanza y el aprendizaje sean actividades críticas la evaluación se convertirá en actividad crítica y culminará con la formación del alumno como sujeto con capacidad intelectual…”(p.28). En tal sentido, “para ello es imprescindible convertir el aula en un espacio de encuentros donde se dan aprendizajes…”(Idem). Evaluemos como parte del aprendizaje, del desarrollo y del crecimiento de nuestros alumnos, incluyendo el afecto y la reflexión.

Así, no es cuestión de la simple eliminación o reemplazo de métodos por otros; muy por el contrario, la multiplicad y el intercambio experiencial hacen a la concreción y desarrollo del educando. En efecto, en ese proceso de doble hermenéutica alumno – educador, la repetición, la memorización y la efectivización no son los componentes fundamentales sino circunstanciales. Es menester que dichos factores se conjuguen con un sentido concreto y no como máximas transmitidas sin cuestionamiento.

Por eso mismo, lo mío no es capricho, es diagnóstico. El cambio de paradigma del triángulo educativo emerge como condición necesaria, no suficiente. El intercambio, la utilidad, los problemas y el todo son necesarios, pero más necesario aún es que dediquemos a la educación el lugar que se merece.

Desde ese marco situacional, la ONG Nexxos se constituye como un simple agrupamiento de unidades de análisis o simple individualismo metodológico particular con ganas de lograr un ámbito de participación cerrado sobre sí mismo, en donde las conclusiones de los propios simulacros tradicionales no puedan cambiar ciertas realidades particulares respecto al interés de los alumnos, a sus ganas de ser un “yo” particular en el futuro o de lograr puntos desde los cuales las clases de los docentes abandonen el empirismo típico de las teorías del conocimiento de Hume y Locke y logren constituirse como partícipes de las nuevas teorías constructivista. Modelos de Naciones Unidas, Simulacros de la Honorable Cámara de Senadores, Simulacros Electorales, Simulacros de la Organización de los Estados Americanos, Simulacros de Juicio por Jurados, Simulacro Rastros de Investigación criminalística y química, entre tantas otras propuestas de la ONG que año a año son recibidas con beneplácito por instituciones de gestión pública y privada y cuya espera temporal anual es motivo de “reserva” de enfoque de concentración por tantos y tantos educandos, son solo algunos de los ejemplos desde los cuales entender la importancia de estas herramientas. Vale la pena aclarar, sin embargo, que no estamos en condiciones ni es nuestro remoto objetivo colocar a la ONG como el único actor que funciona en tal sentido, pero sí remarcar su plena capacidad de lograr experiencias significativas desde estudiantes de carreras universitarias que, desde un voluntariado y una tarea ad honorem, lograr un acercamiento mucho mayor al brindado por otras organizaciones o fundaciones desde el cual el lucro económico puede cautivar pero no generar lo que nosotros hemos conseguido.

Así, volviendo a lo acontecido, me gustaría referenciar, breve, escueta y para nada exhaustivamente algunas de las actividades propuestas (por ejemplo: para nuestra ONG, OEA es la versión para niños de ciclo básico que representa ONU para los de ciclo superior):

  • Modelos de ONU: esta tradicional actividad de muchas organizaciones y colegios, ha conseguido reunir, en el último año de presencialidad, es decir, 2019, más de 1400 alumnos en la ciudad de Mar del Plata y más de 400 en la ciudad de La Plata, consiguiendo un récord histórico de participación y con un juego de asunción de roles, donde la interdisciplinariedad queda más que evidenciada. Herramientas de diversas disciplinas como geografía, historia, filosofía, economía, oratoria, retórica, teatro, expresión corporal, lengua, construcción de la ciudadanía, ciencia política, entre otras, logran un cúmulo situacional adecuado, en donde la asunción de países y sus políticas, la diplomacia y el debate democrático con los previos conocimientos aprendidos sobre dichas contextualizaciones locales, regionales y mundiales, son muestra de una actividad que, desde nuestro punto de vista, debe encontrar todavía mayor difusión.
  • Simulacro de la Cámara de Senadores: en un sentido parecido al anterior, algunos cambios deben referenciarse. Aquí, uno no encuentra en demasía la representación teatral de la representación cultural (como acontece con alumnos cuyo países son árabes), pero, en cambio, se gana un punto fundamental: el encuentro con la realidad local. Comprender que se asume el rol de un senador “de verdad” y que las problemáticas son constituyentes del país, sumado al entendimiento del debate democrático entre partidos políticos, es un basamento clave para entender lo que implica el yo como posible miembro resolutivo de las dificultades nacionales.
  • Simulacro Rastros: desde la investigación científica de casos criminales, los alumnos logran entender la importancia del método científico desde experiencias prácticas, donde el error no es penado sino comprendido como una instancia más de aprendizaje y en donde el trabajo en equipo logra resolver un crimen particular, desde la aplicación de saberes químicos, físicos, biológicos, y de diversas ciencias.

Podría seguir hablando de todos los simulacros, pero creo que queda claro el nivel de importancia y de innovación que tienen estos espacios. Así, creo que puedo continuar con el cometido. Para eso, quiero fijar algunos conceptos más, referidos al porqué en estas etapas de la vida, donde el adolescer adolescente es una etapa fundamental del forjamiento del yo en tanto miembro de un futuro incierto.

En esta etapa de la vida, en donde el tiempo de espera de la adultez se manifiesta y en donde los cambios psicofísicos típicos se ponen de relieve, las dudas, los cambios y las continuidades se hacen partícipes innegables de un cúmulo situacional en la vida de los adolescentes. Por un lado, la supuesta necesidad de decisiones concretas sobre un futuro que, pareciendo lejano, se exige como inmediato. Por el otro, la mencionada espera que el mundo adulto y productivo hacen ver sobre los individuos que todavía están en esta etapa de supuesto pasaje de la niñez a la adultez. Allí, además, en donde la escuela – como el trabajo – ordenan la vida y entretejen relaciones, las exigencias se repiten y las elecciones se solicitan en la inmediatez, desde lo laboral, lo académico y lo sexual. Esa moratoria social acontece desde la aceptación y desde la exigencia. 

No solamente eso acontece, sino que además, esos cambios y continuidades que existen en situaciones particulares, como la finalización de la escuela secundaria, se exaltan como proyectos de vida definitivos, en donde el error, la duda y la indecisión no son perdonados. En esos territorios sin trazos rígidos, sin delimitaciones, como plantea Efrón, las idas y vueltas no son plausibles de aceptación por las exigencias sociales. Esos otros que aparecen y están allí, son los mismos otros idealizados en la primera infancia, y que funcionan como línea divisoria en la actualidad. Allí, la autoridad reinante de nuestra primigenia existencia, ahora es un muro pero a la vez una voz que clama por definiciones en todo sentido.

Desde ese punto de partida, la sumisión a ciertas prácticas arraigadas, implican momentos de zozobra para los jóvenes, que no cumplen con esos estereotipos o con lo que se supone que deberían representar. En primer lugar, el acercamiento de la adultez a las prácticas adolescentes, en vistas de lo idealizado que resulta este proceso etario. Pero, al mismo tiempo, en segundo lugar, un recelo hacia lo planteado anteriormente. De este modo, ciertos aspectos se realzan como “positivos”, idealizables o copiables, mientras que los relacionados con las propias dudas, idas y venidas, de este territorio sin definiciones son rechazadas por un mundo, todavía con paradigmas vetustos. 

En tal sentido, “son los procesos de construcción de la identidad, de apropiación y de construcción del espacio subjetivo y los procesos de emancipación” (Efrón, 1997, p. 4). Sin embargo, como sabemos, es justamente allí donde la vulnerabilidad pone en jaque un proceso que debería ser llevado a cabo de manera sosegada y plausible. Estar dentro de esos momentos constitutivos del sentirse bien con uno mismo, todavía sufren de ciertos parámetros típicos de una sociedad que no acepta algo que no sea lo heteronormativo.

Esa emancipación tan particular y concreta que se evidencia en las páginas referenciadas del texto de Insúa, permiten remitir a dos dimensiones concretas que enuncia el texto de Rascovan: la dimensión psicológica y la dimensión sociológica. De esa manera, en similitudes con procesos de alienación, los otros se convierten en un verdadero otro que marca diferencia, distancia con mi ser; mi cuerpo se convierte en un otro que ahora juega con otras características que, a su vez, son merecedoras o exigentes de determinadas maneras de actuar que los estereotipos sociales exigen y; quizá lo más interesante, las maneras de actuar se vuelven un otro. Ese otro de las maneras de actuar son, quizá, las que más rechazo generan dentro del mundo de las autoridades, de los padres, de los adultos en general y mismo de los grupos sociales a los que pertenecen los jóvenes, esos grupos de pares que forjan personalidad, afianzan lazos, pero también desestabilizan. 

Cuando los cambios y las dudas afloran y no abundan las maneras de comunicarlo, como se puede observar en los casos concretos mostrados por la autora, esas maneras de presentarse ante la sociedad, ese duelo por el rol de niño se hace carne. En tal sentido, el adolescente necesita sentirse conforme consigo mismo y con su cuerpo y desde allí forjar una relación con este. “Así va construyendo su propia subjetividad singular, a través de pérdidas y nuevas adquisiciones. […] A través de la construcción de espacios y tiempos propios, se les permite ser adolescentes” (Rascován, 2011, p. 37). Quizá, el punto central sea que esa moratoria todavía no logra penetrar en un aspecto central que es la construcción de la propia identidad. Todavía, allí hay un paso brusco típico de otras épocas. Ese plus o esa etapa de transición y de idas y vueltas que representa la adolescencia, no es capaz de notarse en algo tan central como la comodidad con el propio cuerpo. Cumplir ciertos estereotipos todavía es algo que está en la raíz o en la aceptación de los jóvenes de cierta edad. 

En ese marco, el desarrollo de la propia individualidad se convierte en un terreno desconocido, donde el suelo flaquea y donde hay poco de donde agarrarse. De esta manera, “millones de adolescentes son sujetados a la voz del ideal, que como voz es superyoica, y arman su posición frente a la elección sexual desde ese lugar, o sea sin ningún ejercicio de la libertad” (Insúa, 2020, p. 89).  A su vez, en ese marco de cambios del yo en su anatomía, “estos cambios van generando vivencias de extrañamiento y desorientación que, con el tiempo y con un continente adecuado, llevan a la reapropiación de ese cuerpo que parecía perdido. El cuerpo se va habitando” (Efrón, 1997, p. 5). Pero esa apropiación y emancipación del propio cuerpo del adolescente es cercenada continuamente por los otros que autorizan o desautorizan el propio devenir del ser adolescente. En similitudes con la posesión del monopolio legítimo de la coacción física, simulando ser el Estado, no ser determinado varón o mujer, implica el rechazo automático y el punto de partida desde el cual comprender que las disidencias importan. 

Reflexionando, sería interesante que volvamos al propio concepto de duelo. El duelo por el cuerpo y el duelo por el rol de niño podrían sufrir una remasterización, actualización e incluso una sumatoria de un aspecto más. El duelo, en tanto momento de reflexión, de pésame, de zozobra, de tristeza y de individualidad vivencial, también puede ser pensado desde el duelo por el no conocimiento de uno mismo. Ese nuevo cuerpo en el que me siento alio, no necesariamente se condice con mi propia manera de sentirme. Es más, tampoco es correcto que el duelo se someta a aspectos meramente estético – físicos, sino que es más profundo cuando se trata de cómo me veo y qué siento que soy o quiero ser.

En ese adolescer, en ese ir creciendo, la línea no necesariamente tiene que ser recta, ni ir para adelante, o con un rumbo fijo; lo importante, en última instancia, es el tránsito acompañado y apoyado por aquellos que, con enojos, abrazos, tristezas y momentos de felicidad, son partícipes de nuestras vidas. Quizá, sea momento de replantearnos, no solamente como jóvenes o adultos sino en términos de sociedad como un todo, cuál es la mejor manera de llevar ese sentir que florece en cada uno de nosotros a un puerto.

De esta manera, la construcción de la identidad como demanda y la propuesta de experiencias totalizadoras como oferta, son parte del mismo objetivo y, desde nuestro punto de vista y esta es la tesis principal que quiero exponer, como el futuro necesario de la educación. Está claro que unos 50 voluntarios en 4 ciudades no podrán equipararse al planeamiento que implica romper las cadenas de la sumisión absoluta a un sistema cuyo origen todavía está tan latente. El sistema del Siglo XIX, con profesores del Siglo XX y alumnos del Siglo XXI, es más que simplemente la pelea entre la cantidad de horas entre una y otra materia. 

Así, volviendo al punto fundamental y como yuxtaposición finalizadora, el juego de roles, en donde la interdisciplinariedad lograda por la innovación y la creatividad de los educandos, los docentes y los especialistas en educación, debe ir más allá de los simulacros educativos pero, fundamentalmente, teniendo a estos como una herramienta de necesaria inclusión periódica y cuyos resultados están a la vista.

Conclusión

Es necesario que pensar y pensar-nos como partícipes de una sociedad, implique el debate profundo de ciertos temas, en un marco de respeto, empatía y comprensión del pensamiento diferente. Pero aquello no puede cercenar el punto fundamental de mi comentario: la vivencia de la adolescencia implica un proceso complejo pero hermoso. Es deber de cada uno de nosotros como jóvenes, adultos, docentes, futuros docentes, políticos y como sociedad en general, darle el valor que se merece y comprender que la equivocación es un proceso más de aprendizaje, que la transgresión se comporta como un mecanismo igualador y de arraigo grupal y que debemos desterrar ciertos conceptos que en el imaginario colectivo se profesan en demasía y que no pueden estar más lejos de ser verdad.

Hemos demostrado o, por lo menos, referenciado, ciertos lineamientos básicos de actuar de la ONG Nexxos. Desde la conjugación de la construcción identitaria y, desde el aprendizaje positivo de estos espacios de participación es que sostenemos firmemente que debemos lograr un cambio en la educación y que, desde nuestro humilde lugar, creemos que estas prácticas significativas, tienen un rol preponderante.

Bibliografía

Álvarez, J. (2001). Evaluar para conocer examinar para excluir. Madrid: Morata.

Carretero, M. (1997) Cuando la mente va a la escuela. Buenos Aires: Aique.

Efron, R. (1997) Subjetividad y adolescencia. Buenos Aires: UNICEF.

Greco, M.(2015) La autoridad pedagógica en cuestión. Rosario: Homo Sapiens.

Insúa, G. (2020) El erotismo adolescente. Buenos Aires: la docta ignorancia.

Rascovan S. (2011) Los jóvenes y el futuro. Ciudad de México: Noveduc.

Sibilia, P. (2017) La crisis de la escuela moderna: cuerpos, pantallas y redes. Buenos Aires: Lugar Editorial.

Weissmann, P. (2018) Hacia una educación para el buen vivir. Aportes de las pedagogías críticas. Mar del Plata: EUDEM.


Esta publicación expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente representa la posición de Students For Liberty. En el Blog EsLibertad estamos comprometidos con la defensa de la libertad de expresión y la promoción del debate de las ideas. Pueden escribirnos al correo [email protected] para conocer más de esta iniciativa.

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