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Economía de Libre Mercado

Bloques Económicos Regionales: entre la Libertad y el Estatismo.

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Fuente de la imagen: UNCTAD/Acuerdos comerciales regionales seleccionados por tamaño económico (porcentaje del PIB mundial)

En el albor de la tercera década del siglo XXI el mundo se encuentra en un proceso de transformación económica que se observa en la conformación de bloques económicos regionales; es decir, en la ratificación de tratados económicos y comerciales que están marcando una tendencia global hacia un orden económico multipolar. Esto lo podemos ejemplificar con la entrada en vigencia del tratado que rige la Asociación Económica Integral Regional en el sudeste asiático, uno de los bloques regionales más importantes del mundo.

Partiendo de la “Agenda 2030” y los “Objetivos para el Desarrollo Sostenible”, se entiende que existen dos desafíos globales prioritarios: el cambio climático y el aumento de la desigualdad económica; esto ha propiciado un debate actual sobre los modelos políticos y de desarrollo económico que las naciones deben seguir para renovar sus estructuras e instituciones comerciales. En este sentido, existe una competencia entre los sistemas autoritarios de gobierno, sustentados en el monopartidismo, el centralismo, el aislamiento cultural y la burocratización del poder o estatismo; y  los sistemas liberales de gobierno, fundamentados en el pluripartidismo, la libertad económica, el multiculturalismo —o cosmopolitismo— y en amplias libertades políticas e individuales.

Asimismo, es importante resaltar que se está configurando una tendencia ideológica centrípeta entre las ideas económicas de libre mercado y de intervención estatal hacia una conjunción teórica que busca dar pauta a un nuevo paradigma, el de la “Economía Social de Mercado”. Con esto, se busca un equilibrio entre la eficiencia productiva y la eficacia de distribución. Claramente, el primer ideal responde al desafío de la racionalización de los recursos naturales para evitar o reducir externalidades negativas al medio ambiente, dada la preocupación actual sobre el cambio climático. Por su parte, el segundo ideal vincula las acciones para prevenir o reducir la desigualdad económica o las externalidades negativas en la población.

Sin embargo, es de vital importancia esclarecer que el tercer desafío en la determinación del modelo para el desarrollo en esta nueva configuración política y económica global, es fortalecer y promover un desarrollo socioeconómico satisfactorio paralelamente a las libertades políticas e individuales. Ya que, dada la tendencia ideológica centrípeta hacia una “Economía Social de Mercado” se corre el riesgo de que “todo lo personal se convierta en político”, como afirmaba Kate Millet (1934); porque el Estado estaría invadiendo la esfera personal o individual y puede ocasionar que una superestructura transnacional de poder político o económico tome su lugar en mayores dimensiones que un Estado nacional.

Es decir, tomando como ejemplo el modelo de China —que mantiene una economía socialista de mercado desde 1978— impulsado por Deng Xiaoping y consistente en un programa de reformas económicas conocido internacionalmente como “Socialismo con características chinas”, se puede decir que esto no implica que sea un país que busque progresivamente mayores libertades políticas e individuales para su población. Ya que la definición de libertades políticas e individuales comprenden la libertad de expresión, de reunión, de tránsito, de comercio, de organización y de empresa; lo que en ese país no existe necesariamente aún cuando parte de su modelo económico se basa en una economía de mercado. Ya que las decisiones sobre cómo debe organizarse el ámbito público y privado están centralizadas en el Partido Comunista Chino, lo que limita la propiedad privada y la libertad económica.

Con lo anterior, pongo en consideración la hipótesis teórica del modelo económico que dará forma al “Nuevo Orden Económico Multipolar” y, al mismo tiempo, contrasto los dos modelos políticos y económicos que darán contenido a los nuevos bloques regionales. Entonces, lo que corresponde analizar ahora —de manera general— son las magnitudes económicas, comerciales, e ideológicas de los bloques económicos que ya están conformados a nivel regional.

En primer lugar, la Asociación Económica Integral Regional impulsada por China desde el año 2012 —para la cual terminaron las negociaciones a mediados de noviembre del 2020—, tiene como característica principal que la conforman 15 países de Asia Oriental y Oceanía, entre los que se encuentran los 10 países de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) y los cinco países restantes son Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur y China. Juntos abarcan a una población aproximada de 2100 millones de personas y un estimado del 30.5% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y sus características de gobierno, son en su mayoría, con ausentes o limitadas libertades políticas y tendientes a sistemas políticos autoritarios o al estatismo.

En segundo lugar, el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que es una actualización y modificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que delimita una zona de intercambio económico entre estos tres países, con una población de 493 millones de personas, un PIB estimado del 28% mundial. Lo que representa 26 billones de dólares americanos y el 23.1% de la Inversión Extranjera Directa mundial que es aproximadamente de $323 mil millones de dólares. Y los tres países que conforman el tratado tienen como característica que conservan amplias libertades políticas, económicas e individuales.

En tercer lugar, la Unión Europea que la conforman 27 países del continente entre los que destacan económicamente Alemania y Francia. Abarca una población aproximada de 504 millones de habitantes y un porcentaje de 17.9% del PIB mundial. En su mayoría las características políticas de estos países tienen una clara tendencia hacia amplias libertades políticas, económicas e individuales.

En cuarto lugar, el Área Continental Africana de Libre Comercio (ACALC) que la conforman 55 países miembros de la Unión Africana. Abarca una población aproximada de 1300 millones de habitantes y un porcentaje de 2.9% del PIB mundial. En su mayoría las características políticas de estos países tienen una difusa tendencia hacia sistemas políticos autoritarios o al Estatismo.

Por último, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que lo conforman 5 países miembros que son Brasil, Venezuela, Argentina, Paraguay y Uruguay. Además, se encuentran como países asociados Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Bolivia, Guyana y Surinam. Con una población aproximada de 295 millones de personas y el 2.4% del PIB  mundial, que en algunos casos tiene potencial de crecimiento por la estrecha relación comercial entre estos países y las tres potencias mundiales de Estados Unidos, China y Rusia. Y una característica importante de esta región es que los países que pertenecen a ésta se dividen entre los que tienen una clara tendencia hacia amplias libertades políticas, económicas e individuales y otros que tienden a sistemas políticos y económicos autoritarios o hacia al estatismo.

Si bien hay en la actualidad una tendencia ideológica centrípeta que obliga a asumir restricciones a las libertades políticas e individuales en búsqueda de mejorar las condiciones materiales de la población, debemos asumir la responsabilidad de conservar una actitud crítica y objetiva en la observancia o mantenimiento de nuestra libertad, que al mismo tiempo permita un desarrollo socioeconómico que incluya los factores de la eficiencia productiva, la eficacia distributiva para el cuidado del Medio Ambiente y una mayor inclusión social.

Por lo tanto, el nuevo paradigma económico del siglo XXI estará enfocado en el crecimiento económico sostenido, en la eficiencia productiva para disminuir el cambio climático y la eficacia distributiva para alcanzar una mayor inclusión social en todos los órdenes. Sin embargo, es responsabilidad de todos los hombres y mujeres libres, de cualquier persona con sentido común, y de todo ser humano con deber moral con sus semejantes, el velar por la libertad en su más amplio espectro, porque el desenlace de esta época histórica está por definirse, y con ello, el sentido de un nuevo liberalismo que armonice las máximas aspiraciones de la humanidad sin perder lo ganado a través de la historia.


Sobre el autor:
César Augusto Medina Ramírez es estudiante universitario de la carrera de Ciencia Actuarial en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Becario en el Corporativo INBURSA del Departamento de Estadística y Notas Técnicas. Becario en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM en la Coordinación de Política Fiscal, Monetaria y Financiera para el Desarrollo Económico de América Latina en el proyecto de Política Fiscal Contracíclica para el Desarrollo Económico de América Latina


Esta publicación expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente representa la posición de Students For Liberty Inc. En el Blog EsLibertad estamos comprometidos con la defensa de la libertad de expresión y la promoción del debate de las ideas. Pueden escribirnos al correo [email protected] para conocer más de esta iniciativa.

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