¿Qué ocurre cuando la libertad se interpreta como “hacer lo que quiero” sin pensar en los demás? Vivimos en sociedades en donde la libertad es invocada constantemente, pero nadie parece estar dispuesto a asumir la responsabilidad moral que esta acarrea. Este valor se ha convertido en una consigna repetitiva, usada para manipular y muchas veces lograr el control total de los ciudadanos, se exige como un derecho absoluto, pero se evade su deber ético, resaltándonoslo como una experiencia que se desarrolla únicamente en lo individual e ignorando al otro.  

Para Arendt, la libertad no se ejerce en soledad, sino en el espacio público donde nuestras acciones afectan a otros. Ejercer nuestras facultades de forma plena y libre es una sensación maravillosa, pero comprender que nuestros actos pueden afectar al otro nos debería convertir en personas más conscientes, puesto que la acción es: pública, impredecible y relacional. Por eso, no existe acción libre sin responsabilidad: Actuar es intervenir en un mundo compartido. 

Por otro lado, es importante tener claro que no se está invocando una ética normativa rígida en donde se deje de usar el juicio personal, el criterio propio y se sustituya por una obediencia ciega, se trata de pensar antes de actuar entendiendo que lo que hagamos (o dejemos de hacer) afecta a nuestro entorno. Manteniendo la línea de Arendt, la responsabilidad no nace del cumplimiento mecánico de reglas, sino de la capacidad de juzgar, de ponerse en el lugar del otro y de asumir las consecuencias de nuestras decisiones. Pensar, en este sentido, no es un ejercicio abstracto, sino un acto profundamente político: es la forma más elemental de cuidado del espacio público y, al mismo tiempo, una de las expresiones más genuinas de la libertad.

Inspirada en los postulados de Kant, Arendt defiende el juicio como: La capacidad de pensar desde la perspectiva del otro, sin reglas preestablecidas, y usando el criterio propio. Comprender que la sociedad se construye desde el espacio común, instituciones, relatos, normas y experiencias nos permite avanzar hacia una esfera más democrática y libre. 

Seguramente te estarás preguntando, ¿cómo se manifiesta la irresponsabilidad?, esta se hace sentir cuando: opinamos sin reflexionar, sin tener sentido crítico, cuando actuamos sin medir las consecuencias y en el ejercer la libertad sin conciencia pública. Entonces, la libertad debe ser entendida como un acto político, un compromiso con los demás, porque cuando empezamos a pensar en el bienestar de otros, comenzamos a consolidar las bases que hacen posible la verdadera libertad. Entonces, podemos catalogar a la irresponsabilidad como enemiga de la libertad, una acción libre es siempre una acción responsable: Libertad sin responsabilidad es libertinaje, licencia, capricho, dominación. Son bien evidentes los estragos que ha ocasionado y sigue ocasionando un mal uso de la libertad. El grado de su libertad será estrictamente proporcional al grado de su responsabilidad. 

El sentido de la responsabilidad en el hombre, se va adquiriendo con base a las facultades que gradualmente, se le van dispensando desde la misma temprana edad en su hogar; de allí, radica la importancia, de que esa zona íntima de su vida a la cual nadie tiene acceso como son, su pensamiento y sentimiento sin manifestaciones externas, sea estimulada a base de una progresiva concesión de prerrogativas que lo van estructurando, física y mentalmente, de lo cual se colige, que una libertad bien administrada tanto por quien la da como por el que la recibe, es definitiva para la formación del hombre.

En efecto, ya no se trata simplemente de asegurar la libertad de cada uno, tarea infinita que siempre será imperativa para el ideal democrático, sino de decidir conjuntamente para el presente y para el futuro las condiciones mismas del mundo que queremos y de las personas que serán susceptibles de habitarlo. Este debe ser entendido como una forma de resistencia democrática, es decir, la práctica diaria de pensar, juzgar y actuar en el espacio público con criterio y moral. 

Bibliografía 

Arendt, Hannah. La condición humana. Barcelona: Paidós, 1993. https://ezequielsingman.blog/wp-content/uploads/2020/09/la-condicion-humana-hannah-arendt.pdf 

Arendt, Hannah. Responsabilidad y juicio. Barcelona: Paidós, 2007. https://ia801600.us.archive.org/27/items/eichmann-en-jerusalen/ARENDT%2C%20HANNAH%20-%20Responsabilidad%20y%20Juicio%20%28OCR%29%20%5Bpor%20Ganz1912%5D.pdf 

Arendt, Hannah. Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona: Lumen, 2003. https://eltalondeaquiles.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2015/09/Eichman-en-Jerusalem.pdf?utm_source=chatgpt.com

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